Düsseldorf: Carta de Kiko a los jóvenes de Europa


 

Madrid, 13 de mayo de 2011

 

Queridos hermanos:

 

Dos líneas para animaros a ir a Dusseldorf. En este año 2011 el Señor nos convoca a un gran momento de evangelización para Europa. Hemos pensado reunirnos en Dusseldorf, como ya hicimos hace cuatro años en la Arena de Ámsterdam y fue magnífico. En este año es una ocasión que el Señor nos brinda para invitar a los jóvenes de Alemania. Antes de llegar a Dusseldorf hay que pararse en una ciudad de Alemania y animar a ir al gran acontecimiento de la Jornada Mundial con el Papa en Madrid.

 

Europa necesita una nueva juventud que haya tenido un encuentro con Jesucristo. Sólo Él nos cura, nos regenera, nos salva, nos da su amor a todos los hombres. Sólo Él hace de nuestra vida una aventura eterna de amor y de esperanza. Salgamos a la calle para invitar a Madrid a los jóvenes de tantas ciudades de Alemania. “Que vayan a Galilea. Allí me verán”, dijo el Señor resucitado a las mujeres que huían del sepulcro. “Vamos a Madrid”. Allí verán al Señor resucitado que se manifestará a través de miles y miles de jóvenes juntamente con Pedro. El Papa es de Alemania y está tan contento de que vayamos a las ciudades de su nación a anunciar el Evangelio, a anunciar el Kerygma que salva del pecado y de la muerte. “Id y anunciad el Evangelio a toda la creación. ¡Ánimo! Yo estaré con vosotros” (cfr. Mt 28, 19-20).

 

Aunque los días no son buenos por los exámenes, etc., ¡ánimo! Un pequeño esfuerzo por el bien de tantos jóvenes alemanes que han abandonado la Iglesia, Faltan niños, faltan jóvenes, faltan cristianos. A nosotros nos ha llamado el Señor para que le ayudemos a salvar el mundo. El Papa nos dijo en el último encuentro al Camino: “Que el ansia de salvación que siente el Señor por todos los hombres esté en vosotros”. Que su Espíritu, que está abrasado de amor hasta dar la vida, esté en nosotros. Anunciar el Evangelio es lo más grande… “Centinelas de un mañana nuevo”, nos llamó Juan Pablo II. A él, proclamado beato por la Iglesia, encomendamos este impulso misionero en Alemania.

 

Nos veremos en Dusseldorf. Rezad por mí.